Alejandro Palacio se reencuentra con su personaje de Rafael Orozco – Cine y Tv – Cultura


La emergencia que se vive ha dado pie para ver de nuevo historias televisivas que ya son parte del audiovisual colombiano.

En tiempos de pandemia y ante la incertidumbre de retomar el trabajo de grabación de series y telenovelas, los canales nacionales han optado por repetir sus producciones más exitosas. Ahora, Caracol retoma Rafael Orozco, el ídolo, basada en la vida del músico vallenato, asesinado en junio de 1992.

Esta serie se emitió entre noviembre del 2012 y abril del 2013, con Alejandro Palacio y Taliana Vargas como protagonistas y se repetirá desde el 2 de julio, a las 10 p. m.
Palacio, que además es cantante, cuenta que aunque supo del casting que se estaba haciendo para ser Rafael Orozco, él estaba en otra producción que acababan de alargar, ¿Dónde carajos está Umaña?, en el papel del cabo Payares.

“Ese fue uno de los castings más largos que se han hecho en el país. Asistieron actores conocidos y nuevos, músicos famosos y otros no tanto, gente lejana al medio… Fueron muchos los que presentaron las audiciones”, cuenta Palacio, para quien esta oportunidad se le había ido de las manos porque ya tenía un personaje que iba toda la producción y se le hubieran cruzado las grabaciones.

“Pero un día, mientras yo estaba haciendo una escena, llegó al estudio Asier Aguilar, productor de Caracol, y me dijo: ‘Alejandro, ven acá, necesito que te dejes crecer el pelo y el bigote porque vas a ser Rafael Orozco’”, dio media vuelta y se fue”, cuenta.

“De verdad, yo casi lloro de la felicidad, me encerré en un baño, llamé a mi mamá y a mi esposa y les conté”. Rápidamente, su personaje del cabo Payares lo tomó Karol Márquez. Palacio ya estaba en otro estudio y con una responsabilidad enorme encima, pero listo a hacer bien su trabajo.

Hoy, ocho años después, el actor y cantante sigue hablando con la misma emoción que cuando grababa a diario y agradecido por haber representado un personaje tan cercano a la cultura de su región.

Nacido en Santa Marta, Magdalena, el 5 de junio de 1985, tenía solo 7 años cuando asesinaron a Rafael Orozco. Sin embargo, los unieron varios hechos. Mientras Orozco, en su niñez, oía al baladista Yaco Monti, Palacio hacía lo propio con Nino Bravo, también intérprete de este género.

Y ambos, además, hicieron parte de uno de los conjuntos vallenatos más importantes del país, El Binomio de Oro, en distintos tiempos. “Yo estuve en el conjunto en el que Rafa puso sus cimientos, donde dejó sus raíces y se dio a conocer con canciones como El higuerón, Añoranzas, Momentos de amor y La creciente, entre otras”.

En ese grupo sintió el legado de Orozco, su grandeza y aprendió a admirarlo aún más. Pero cuando ya se vio enfrentado al personaje, inició una investigación propia. Habló con la esposa del músico, Clara Cabello (representada en la novela por Taliana Vargas) y con sus hijas, que le permitieron acercarse a Orozco como persona. “Allí también tenemos algo en común en el número de hijos; mientras él tuvo tres niñas, yo tengo tres niños”, agrega.

Para Palacio, Orozco sigue siendo un ser muy especial, no solo en la música, sino porque fue uno de esos seres que dejan huella. “Por eso tuve que trabajar mucho para representarlo, para que el homenaje fuera con todas las de la ley”.

De los días de la telenovela, cuenta que los nervios llegaron no cuando estaba grabando sino al momento de salir al aire. “El día de la presentación del primer capítulo tuve mucha ansiedad. Nos fue muy bien con el rating, pero había que seguir mirando cómo se comportaba. Después de la segunda salida ya empecé a tranquilizarme”.

La vida de Alejandro Palacio ha seguido más en la música, aunque estuvo en la película El que se enamora pierde y ha presentado varios realities.

Recientemente lanzó la canción En carne viva, que hizo famosa el español Raphael en balada. Palacio la puso en vallenato “para que la gente la baile, no la dedique, porque es de desamor. Le ha ido muy bien en la Costa, especialmente en Valledupar, y ya está haciendo eco en el resto del país”, afirma.

De Rafael Orozco cuenta que la están repitiendo en Ecuador y otros países, donde este artista, que se fue muy joven y cuyo asesinato no solo generó dolor en el mundo vallenato sino en todo el país, sigue en el corazón de sus seguidores.

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